La vida de los seres humanos es tan impredecible y tan delicada, que cualquier penumbra puede dejar una soledad y dolor para los demás, somos débiles, pero nuestro ser este sujeto a luchar por la gente que amamos, hasta lo más débil puede convertirse el más fuerte superando todas las heridas echas por la sociedad.
- Arthur, piensas dejarnos, que hay de tus hijos tú…- derramando grimas.
- Amor, claro que no los estoy abandonando, voy a volver y todo va a estar mejor- acariciando su mejilla.
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