UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 36. Un regalo especial
UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 36. Un regalo especial
Al regresar al cuarto, Ivan se sintió aliviado y exhausto al mismo tiempo, porque por un lado tenía que pesarle en algún momento todos aquellos días sin dormir y la tensión acumulada, y por otro ella por fin estaba despierta.
Sari levantó la cabeza y sus ojos se encontraron.
—¿Qué pasó? —preguntó ella, con voz débil pero preocupada.
Ivan se sentó al lado de la cama, tomando su mano suavemente.
—Hay problemas en Budapest —dijo con sinceridad—