UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 35. Problemas y emblemas
UN ÁNGEL EN GARANTÍA. CAPÍTULO 35. Problemas y emblemas
Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro sin que Ivan lo notara. El alivio lo sumió en un estado tal que no podía ni articular: solo se dejó caer en aquella silla, besando su mano como si fuera lo más valioso del mundo.
Un segundo después alguien pareció percatarse de que la paciente estaba despierta y corrieron a avisar a los doctores, que por supuesto lo hicieron a un lado amablemente para poder examinar a la muchacha.
—¿Qué le hic