CAPÍTULO 26. Contrarreloj
—*—JOANNE—*—
Mi cuerpo responde antes que mi cabeza, se mueve contra el suyo, lo busca, lo aprieta, y el sonido que se me escapa ya no tiene nada de duda, nada de miedo… solo necesidad.
Y eso me asusta, porque entonces ya no es solo él. Porque en cierto punto me sumo a su rabia, su urgencia, incluso ese impulso oscuro que parece arrastrarlo.
Todo se vuelve más rápido, más torpe, más real, y caemos al suelo enredados, jadeando, perdiendo el ritmo solo para volver a encontrarlo un segundo después