De la sorpresa por poco me ahogo con la comida al tragar, por lo que empecé a toser varias veces seguidas y Joel se preocupó un poco.
Joel: ¿Estás bien? — Arqueo una ceja, su entrecejo levemente fruncido.
— Sí — Logré decir cuando dejé de toser, y tome un sorbo de mi jugo. — Solo me sorprendió lo que acabas de decir. ¿Te has pensado bien al menos?
Joel: Si, y eso es lo que haré — dijo, seguro de sus palabras. — Le pediré matrimonio porque lo que más quiero es eso, casarme con la mujer que am