Cerré la carpeta y miré a Erick con dulzura.
— ¿Puedo darte un abrazo? — pregunté dudosa por su respuesta.
Erick: Si — asintió con una sonrisa de lado. — Por supuesto que sí. — se levantó de la silla.
Le sonreí y me puse de pie, él se acercó a mí acortado la distancia que había entre nosotros y me abrazó; me enrollo entre sus brazos y el olor de su perfume invadió mis cosas nasales, e inconsciente cerré mis ojos para disfrutar de este momento
— Muchas gracias Erick, esto significa mucho para m