Constanza
—Esperen, no, no podemos…
Intento girarme hacia Damon para escapar de esta tentadora situación, pero él me presiona los hombros para que no pueda escapar.
—No, mi pequeña —me susurra al oído—. Tienes que enfrentar esto.
—Están tan enfermos —gimo.
En el instante en que quedo en medio de ambos, mi mente se nubla por completo. Esto es tan incorrecto que sé que, si dejo que continúe, voy a condenarme al infierno. Sin embargo, la mezcla de sus aromas masculinos y su calor me deja sin alient