Constanza
—Muerta, está muerta —repetí una y otra vez en el auto, de camino de regreso a la casa de Lucy—. ¿Cómo pudo pasar?
—Fue un accidente automovilístico. Seguro tuvo miedo de las consecuencias y por eso se fue.
No le respondo. Damon está demasiado tranquilo, como si su conciencia no cargara todas las maldiciones y amenazas que lanzó.
—Pero, ¿ustedes no la retuvieron en casa? —pregunto.
—La abuela le tuvo piedad y la dejó ir —se encoge de hombros—. Seguro, al querer escapar, se estrelló con