29. ENTRAR EN EL JUEGO
Capítulo veintinueve: Entrar en el juego
*Narra Maia Miller*
Me siento como Cenicienta cuando se le acaba el baile: a punto de quedar en harapos sobre una calabaza rodeada de ratones.
Voy de regreso en el avión de Bruce y no puedo dejar de pensar en Gerald.
Me siento sucia, mezquina y traicionera y no debería. El amor es sublime, limpio, transparente. No se empaña, aunque nosotros los que amamos queramos hacerlo.
Por más que lo pienso, no consigo imaginar a mi... «esposo» mentirme de esa forma