Capítulo 107. Declarado muerto.
La realidad le dio un golpe de frente. Un impacto mil veces más fuerte que estrellarse contra el agua a toda velocidad.
El rescate. Las compresiones en su pecho. El beso con sabor a sangre y gasolina. El reclamo furioso en la cubierta.
Todo había sido una alucinación. Una mentira de su propio cerebro para protegerla del colapso total. Se había desmayado.
Arthur nunca estuvo en sus brazos. Nunca le acarició el cabello frío.
Camila miró sus propias manos. No estaban cortadas. No olían a combustib