"Héctor"
A la hora de siempre, estaba afuera de la tienda esperando a que Samantha saliera para ir a tomar un café. Estaba espectacular con pantalones lila a medida, una blusa blanca de seda y tacones. Llevaba el pelo recogido en un moño bajo, dejando dos mechones sobre su cara.
"¡Oye, Héctor! ¿Otra vez haciéndote la lista? ¿Tu madre dejó de rezar por ti?", preguntó Samantha en cuanto salió de la tienda.
"¿De qué hablas, mi diosa?" Sabía perfectamente que se trataba del ataque colectivo de flor