“Enzo”
Ser estudiante se hacía cada vez más difícil. La profesora de portugués decidió mandarnos a leer un libro casi imposible de encontrar. Tuve que ir corriendo al otro lado de la ciudad porque, de todas las librerías del centro comercial, solo esta lo tenía. Todos se quejaban de no poder comprarlo porque no lo encontraban. Estuve dos días al teléfono y por fin lo encontré. Así que me apresuré a conseguir el mío y evitar suspender el examen que la profesora ya había anunciado que me haría.
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