— ¡Buenos días, Cat, qué belleza! —Melissa entró en la cocina en pijama, muy emocionada—. ¿Pero ya despertó el bebé más hermoso del mundo? —dijo, besando a mi hijo en la frente.
— Me despierto temprano, madrina —dijo Pedrinho con la emoción que solo él tiene por la mañana.
— Buenos días, Mel. ¿Toda esta alegría es porque Nando llega hoy? —pregunté, riéndome de mi amiga bailando por la cocina.
— Ay, Cat, mi pequeño tesoro llega hoy y lo extraño muchísimo —parpadeó más de la cuenta, poniéndose la