Nos quedamos en la comisaría unas cuatro horas. Cláudio habló con su madre, que lloraba mucho y le pidió a su hijo que confesara todos sus crímenes y cooperara con la policía. Ella me pidió perdón por lo que hizo su hijo y estaba muy arrepentida de que él no hubiera seguido el camino correcto como ella siempre había tratado de mostrarle. Al final, mi marido incluso se conmovió con aquella mujer y dijo que se sentía tranquilo de poder ofrecerle una mejor atención sanitaria.
Cláudio tenía mucho q