“Junqueira”
— ¡Mami, no puedes vivir para arruinar mis planes! —le gritó Ana Carolina a su madre, que estaba en cama resfriada.
— ¡Cariño, baja la voz, me duele la cabeza! —susurró Helena.
— ¡No me importa tu cabeza, mami! —gritó Ana Carolina de nuevo y salió de la habitación dando patadas.
— Carolzinha, ¿qué te pasó para ponerte tan nerviosa? —preguntó Junqueira, que estaba en la sala viendo las noticias en su celular, cuando su hija entró y se sentó a su lado, enfurruñada.
— ¡Papá, mi madre q