Volví a dormir mal y a llorar hasta quedarme dormido, tras descubrir que Alessandro había estado con la insufrible Ana Carolina mientras me pedía perdón sin parar. Estaba agotado, sin energías para nada.
No había pasado mucho desde que empecé a trabajar; estaba en mi escritorio hablando con mi jefe y Virginia. Y ella hablaba emocionada.
—Jefe, a su esposa le va a encantar el bar de mi hermano. Tiene que llevarla.
—Parece que el bar de su hermano se va a convertir en su lugar favorito. —dijo Mau