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Empezaba a disgustarme un poco al ver que Valentino estaba tardando, habían pasado más de veinte minutos desde que se fue con la excusa que había un socio y tenían que arreglar unas cosas.
¡Estábamos en una boda y aun así pensaba en el trabajo!
¿Acaso no podía dejarlo para después?
Estaba muy aburrida de estar sentada comiendo bocadillos, mientras esperaba a que él regresara.
Me levanté dispuesta a recorrer nuevamente el lugar y así tal vez corría con suerte de verlo, cuando de repente l