— ¿P-Por qué tie…tienes mi camisa? —pregunté, con voz temblorosa.
— ¿Qué paso? —cuestionó asustada—. Por qué estoy en esta cama y con tu… ¿Dónde esta mi ropa interior?
Salí corriendo de aquel cuarto, no queriendo saber nada más, quería huir y enterrarme vivo. El dolor de cabeza había pasado en segundo plano y ahora el dolor en mi alma se llevaba todo el protagónico.
Mi corazón latía tan rápidamente que pensé moriría. Estaba asustado y atónito. No creía y ni siquiera podía pensar en yo…
Cuando l