- ¡DALILA! —Escucho mi nombre en un grito, segundos después siento como me desestabilizo de repente por el gran peso que se instala en mi espalda.
—Creo que habíamos hablado ya sobre esto —recuerdo, haciendo referencia a su delicada forma de saludar—. Terminaré sufriendo de dolores en la espalda al terminar la carrera, por Alá que eso no suceda.
—No te vi en todas las vacaciones —reprocha Luciana bajándose y dejando libre mi espalda, lo cual agradecí internamente—. Deja tu dramatismo, ese es mi