Desearía no haber venido. Después de que Liam entrara, y el Señor Leandro me preguntará más de mil veces el porqué de mis lágrimas y yo le asegurara que el motivo no era su hijo, pasamos adentro a esperar a Nicole ya los demás para pasar a comer.
El me conto su día y como algunos de sus incompetentes empleados lo sacaban de quicio, palabras de él, no mías. Por otro lado yo también le conté mi día en la universidad, y como Luciana me iba a dejar con dolores en mi delicada espalda.
Y ahora to