Ella asiente y se va sin más, pasa por mi lado y me da una sutil mirada de arriba y abajo, solo sonrío.
—Tenemos que ir al colegio de Luciano, acaba de pelearse con alguien y prácticamente inundo todo su colegio —cuando estoy dispuesta abandonar su oficina me detiene.
—No era nada de lo que parece amore mio —escucho sus pasos acercándose.
Me volteo
—Te estaba haciendo masajes, unos muy buenos al parecer, tu cara de satisfacción lo dejo en claro, estaba restregando sus pechos a tu espalda y su