Mundo ficciónIniciar sesiónAl despertar me encontré a mí misma postrada en mi cama. Con un paño húmedo en la cabeza y a Maya a mi lado durmiendo. Me sentía fatal. Me dolía todo el cuerpo. Me pesaba la cabeza y tenía unas nauseas horribles.
– ¡Emma! –Exclamó mi mamá aliviada entrando a la habitación–. ¡Por dios que me asustaste! ¡Te desplo







