Mundo ficciónIniciar sesión–Gracias por ir a la cena– Daniel alejo la taza de café de sus labios para sonreírme.
–No fue nada, es nuestro acuerdo. Hablando de eso…– se calló cuando sonaron unos golpes en la puerta de mi oficina. –Adelante– dije y me puse en pie al ver quien era. –Buenos días, Isabel– el señor David Lopez de Haro era imponente para su edad, tenía una voz profunda y pausada, c






