Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe quede unos minutos más afuera, poniendo mis pensamientos en orden y esperando que se me fueran las ganas de llorar. Había sido nuestro adiós, de ahora en adelante no podía seguir viéndolo igual. Al ir a la habitación Daniel estaba recostado en mi cama, con las piernas cruzadas y los brazos detrás de su cabeza.
–Hola– dijo, le dedique una sonrisa farsa. –¿Qué tanto te dijo? –Fue lo q






