DOÑA MARCIA ,SEÑORA DEL CASTILLO
No ve don Rodrigo el momento de reanudar la búsqueda que el corazón le dice que en avispero se mete la hija de su muslo, y no puede perder a la que ama como amó a su madre que solo ella le queda de la que fue esposa nada un día. Y como si sus pensamientos leyese de lejos, aparece en la puerta que dejase cerrada doña Marcia sujetando con sus dedos largos y blancos el marco de ésta.
-¿Dais vuestro permiso don Rodrigo?-le sonríe con la luz en los ojos y los velos q