Capítulo 37
Molly
Jared acorta más nuestra distancia y se percata a donde yo dirijo mi mirada fija y sonríe ampliamente regocijandose en su triunfo. Ha logrado su objetivo.
—¿Qué sucede, rubia pervertida? ¿A caso quieres besarme? —pregunta enarcando una ceja, con una sonrisa enorme plasmada en su rostro, acto que hace que mis músculos se tensen y mi piel se erice por completo ante la sensación de euforia que se cierne sobre mi cuerpo al tener a ese hombre tan cerca de mi.
Siento que he perdido