— ¡Bueno bueno, bueno, ya dejen de discutir! Y como te lo dije antes Alexander, pasa, esta es tu casa, vamos a tomarnos un trago, aquí lo único que tienes que hacer es considerar el estado de mi hija que está embarazada y necesita mucha tranquilidad, porque si no va a tener consecuencias, que después tú vas a lamentar, porque cualquier cosa que le sucede a mi hija, tú vas a ser el culpable —dijo la madre de Olivia.
— Gracias, pero no voy a pasar, solo quise que se enteraran, que estoy acá,