Un giro inesperado...
Samantha se acomodó en el pecho de su amado esposo, y dijo:
— ¡También te amo mucho, mucho! Soy realmente una tonta por haber dudado de tí — dijo ella avergonzada.
— Ya olvida ese tema y concentrémonos en nosotros y nuestros pequeños, que por cierto me tomé el día libre para pasarlo con ustedes — dijo él.
— ¿En serio amorcito?— dijo Samantha con ternura besándolo sobre los labios.
— Así es mi amor, no quiero que existan sombras de dudas entre nosotros, vamos a ver a mis hijos y salimos por allí