Perspectiva de Alessia
La burbuja de complicidad que habíamos construido tras nuestra desastrosa pero perfecta cita se reventó con un simple mensaje de texto a las ocho de la mañana. No era de mi padre, ni de Max. Eran ellos. Los "refuerzos".
—Marco y Samantha están en el aeropuerto —anunció Lucas, dejando su teléfono sobre la mesa de la cocina con un golpe seco. Su expresión era una mezcla de alivio y terror puro—. Y no vienen solos. Vera y Leo también aterrizaron.
Sentí un vuelco en el estóma