Perspectiva de Alessia
El pitido del monitor de Marco se había convertido en el metrónomo de nuestra desgracia. Cada pulsación era un recordatorio de que mi hermano seguía atrapado en ese limbo donde la luz no terminaba de ganar. El hospital de París se había transformado en un búnker. Vera, Leo y Samantha habían sido recluidos en el apartamento bajo la estricta vigilancia de Spencer, mientras que mi madre, mi padre y yo nos turnábamos en una guardia silenciosa que nos estaba desgastando los hu