Perspectiva de Michelle
Me quedé observándola mientras dormía. La luz mortecina de la tarde de Milán se filtraba por las cortinas de la suite, dibujando sombras sobre el cuerpo de Cloe. Joder, era fascinante. Llevábamos años casados, años en los que ella no era más que un accesorio elegante en mi brazo, una mujer de una belleza estática y fría que cumplía con su papel en las galas pero que en la cama era tan emocionante como un balance financiero.
Pero ahora... ahora era diferente.
Pasé mi mano