Perspectiva de Liam
El aire en la biblioteca se había vuelto denso, cargado de una electricidad estática que hacía que el vello de mis brazos se erizara. Mis labios todavía hormigueaban por el contacto abrasivo de los suyos. Mía se separó apenas unos centímetros, su respiración golpeando mi cuello en ráfagas calientes y erráticas. Sus ojos verdes, usualmente llenos de una burla chispeante, ahora estaban oscuros, nublados por una necesidad que mi procesador no lograba clasificar.
—Esto no cambia