Perspectiva de Dominic
El dolor de cabeza era un martillo neumático golpeando rítmicamente contra mis sienes. Abrí los ojos y la luz que se filtraba por las pesadas cortinas de mi habitación en la mansión me pareció un insulto personal. No recordaba mucho de la noche anterior, solo fragmentos inconexos: la llamada de Michelle, la insistencia de sus socios —esos buitres vestidos de Armani— para ir a "tomar unas copas" y cerrar el trato de la fusión. Recuerdo el primer whisky, el tercero, y luego