Perspectiva de Dominic
El trayecto hacia el apartamento fue un túnel de tensión eléctrica y neumáticos chirriando contra el asfalto de Milán. Cloe no dijo una sola palabra; se limitó a mirar por la ventana con la mandíbula apretada, pero su respiración, pesada y rítmica, delataba que el incendio provocado en el restaurante no se había apagado al salir de allí. Cada vez que el coche frenaba, el roce accidental de nuestros hombros enviaba una descarga que amenazaba con hacer saltar los cristales.