Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl silencio que siguió a las palabras de Spencer fue sepulcral. Casey se tapó la boca con la mano, dándose cuenta de que Spencer acababa de lanzar una granada en una habitación cerrada. Yo cerré los ojos, deseando que la tierra me tragara. Spencer acababa de reducir nuestra compleja y dolorosa historia a una frase de bar, justo en la cara de la mujer que yo, según le había confesado horas antes, amaba.







