Mundo de ficçãoIniciar sessãoPasé una noche de esas malosas, inquieta, con un dolor de cabeza que quería venir, pero no acertaba a hacerlo. Admito que mucho tuvieron que ver con mi insomnio los nervios. En parte por la absurda historia de Valentín. Con el hecho de que habíamos tenido a un vampiro en la salita de estar. Y la posibilidad de que él y yo tuviéramos algún tipo de consanguinidad. Era absurdo. Pero, joder, esa confianza que transmitía y la seguridad con la que afirmaba que lo éramos, me hacía un poco de bola y







