••Narra Connor••
Catrina me miraba, sus ojos cafés profundos y curiosos.
«¿Quién es?»
Esa pregunta… Un secreto que había guardado a fuego durante tantos años, mientras fingía que Edmundo era mi verdadero padre y no el monstruo detrás de mis desgracias.
—El nombre de esa persona, está prohibido en esta mansión. Nunca lo mencionaban, como si fuera una maldición —dije, recordando la manera en que algunos empleados fueron despedidos solo por mencionar a mi padre—. Mi verdadero padre era Theodor Ronchester, el hermano mayor de Edmundo.
Ella agrandó sus perfectos ojos marrones, con el peso de mis palabras cayendo. Debía conocer ese nombre, todos lo conocían. Así como también conocían su final. O mejor dicho, el final que creó Edmundo para él.
“El brillante heredero que murió trágicamente joven, dejando a su exitosa esposa neurocirujana viuda, a la corta edad de veintidós años”.
La prensa, los amigos, los ciudadanos, todos sabían sobre ese suceso.
Pero cómo toda historia, había una par