Dejé a mi madre en la mansión, asignándole una habitación de invitados. Ya no podría volver a aquel lugar, con o sin Edmundo. Demasiado riesgoso para seguirla exponiendo.
Una vez que me deshaga de él quemaré esa mansión hasta sus cimientos. Borraré por completo su existencia. Pero no el apellido, después de todo, yo seguía siendo un Ronchester. Mi verdadero padre era un Ronchester y Edmundo… Solo ensuciaba nuestra sangre.
—¿A dónde irás? —preguntó en su momento.
—Necesitamos mover los hilos