Amo tu vestido. –dijo Gabriela a Yara que era así como se llamaba la esposa del embajador. El traje tradicional era de suave color menta con plata y destacaba la tez morena de la chica, resaltaba sobre todo sus hermosos ojos marrones.
Oh, ¿en serio? –dijo viéndose en el espejo con una sonrisa.
Tienes que decirme donde los hacen, quiero uno. –interrumpió Nadia en ese momento entrando y charlando alegremente. Gabriela presentó a las dos y se entretuvieron unos momentos. Yara se retiró poco despué