Bueno, estamos en tu oficina, no voy a armar un alboroto porque mi esposo me estrecha entre sus brazos.
Así que era por eso. –dijo con una pizca de decepción en la voz. Ella odió sentir eso en él. Cada vez se volvía más débil en cuanto a León.
Un beso y hablamos ¿ok? –dijo intentando salvar la situación.
¿En serio? ¿Vas a negociar con besos? –preguntó sorprendido.
Tú empezaste…- ni bien terminó él ya la besaba, esperaba que lo hiciera con premura, pero lo hizo con una ternura tal que a ella por