14. Keira
Las lágrimas brotan de mis ojos. Soy una completa idiota. El odiándome cada día más y yo como tonta deseando un mínimo roce para ser aun más feliz.
Choco con una chica.
—Disculpe. —Trato de recuperarme—. Estaba distraída.
—No tranquila —comenta ella muy amable—. ¿Estás bien?
—La verdad es que no, pero lo que me interesa es salir de este lugar.
—Iré contigo. Este debe ser un problema de chicos. ¿Cómo te llamas? Soy Gabriela.
—Un gusto Gabriela. Soy Keira.
Caminamos por la acera, sin lugar