17. Eileen
Abro completamente la puerta. Estoy a punto de gritar cuando me agarran de la muñeca y tiran de mí. Me coloca una mano en la boca.
—Tu olor te delata —comento—, y esto que haces no es gracioso.
—Te encanta que entre por tu ventana —susurra a mi oído.
—Y a tí te encanta creerte cosa —expreso.
—Te tengo dos opciones —dice y recorre con su lengua el lóbulo de mi oreja —la primera, el club y después mi cama. La segunda tu cama. Tu decides dónde quieres follar.
—Que ofertas tan tentadoras —expongo—