Mundo ficciónIniciar sesiónMe faltaban tres horas de viaje, el chico a mi lado, estaba dormido en mi hombro, era incomodo, pero me daba pesar despertarlo. La azafata, cada vez que caminaba a nuestro lado, sonreía tiernamente, como si supiera algo que yo no. Suspiro.
Cierro los ojos e inclino la cabeza, apoyándola sobre la ventanilla; estaba cansada pero no lograba conciliar el sueño.
El avión por fin aterriza, y el chico a mi lado no se ha levantado, ¡Si duerme! Pongo los







