Mundo ficciónIniciar sesiónAparto su silla de la mesa que está ubicada en un rincón de esta terraza que tiene una vista espectacular a la ciudad, y ella se sienta cuidadosamente para que su vestido no se suba más de la cuenta. La verdad debo agradecérselo, al fin y al cabo, no soy de piedra.
—Gracias. — Me dice con una media sonrisa.
—Un gusto rubia, ya sabes debo ser







