Es sábado y llevo todo el día debatiendo sobre si ir o no a la casa de Derek. Sé que le dije a Mei que lo haría, pero ahora con la cabeza fría creo que sería una intromisión de mi parte y estoy bastante segura que al chico de hermosos orbes azules no le va a gustar. Sin embargo, la curiosidad está matándome, cada vez que cierro los ojos, el rostro desesperado de Derek aparece en mis pensamientos y ni hablar cuando recuerdo sus labios calientes sobre los míos… Creo que estoy a punto de enloquece