36 horas desde el secuestro
Jenkins ingresa al fin en el sótano con ese aire impasible que ha tenido desde que me encuentro aquí. Apenas si he podido dormir algo desde la última vez que lo vi, me da miedo quedarme dormida y vulnerable en un lugar como este. Mis ojos siguen cada uno de sus movimientos, y me repito mentalmente una y otra vez qué debo fingir lo mejor que pueda si quiero salir de este lugar. Necesito conseguir sacarle algo de información. Sus pasos los siento cada vez más cerca y o