Mundo ficciónIniciar sesión— ¿Te confundo? —Tara asintió con sus mejillas muy rojizas.
— ¡Sí! Me confundes tanto que creí que mi virginidad era preciada para ti. —Alexander sintió estar en un lugar inexplorado, ¿Desde cuándo una mujer le echa en cara lo que ella misma cedió a entregarle? Tragó saliva, no tenía palabras, la había







