32 - Melancolías. Parte 4
Emme...
Sentí su presencia y su olor, que inmediatamente me hizo salir. Y clamar por su ser allí presente, pero lo que obtuve fue solo un silencio mientras una brisa helada golpeaba en mi rostro y se me erizaba el pelo. Bajé mis manos y mis ojos, que aún tenía esperanzas de algo. Algo oprimía mi pecho melancólicamente, un dolor de corazón roto y frustrado. Que me ponía peor de lo que estaba cuando Carlisle se alimentaba de mí, quitando cada pedazo de mi energía. Era como un cuchillo que