Dima estaba en su lugar favorito, ese al que solo podía llegar a través de los sueños, ese espacio suspendido fuera del tiempo, donde el mundo real se difuminaba y el futuro se abría ante él como un río lleno de bifurcaciones, un dulce milagro, así solía llamarlo, aunque en verdad nunca había sabido si era un don o una condena.
Las premoniciones le mostraban lo que vendría… o lo que podría venir, escenas sueltas, destellos, futuros posibles que se debatían entre cumplirse o ser destruidos, a ve