A Vladimir la cabeza de palpitaba, y no era el único Lev estaba aún peor, pues luego de haber ido a la mansión Neizan y comprobar de que Lucya no estaba con Dima, las cosas fueron de mal en peor, los minutos pasaron convirtiéndose en horas y de la morena no había señales por ningún lado, habían recorrido el centro de la ciudad y su periferia y aún así nadie parecía haberla visto, hasta que el móvil de Lev comenzó a vibrar.
—¡Lucya! ¡¿dónde demonios estás?! —era el colmo, la había estado llamand